El punto final de uno de los últimos quioscos del barrio: Antonio se jubila y deja el negocio de tres generaciones en el limbo
A las siete de la mañana aún no ha amanecido en el centro de Madrid. Las calles lucen prácticamente vacías, los autobuses transportan a un puñado de pasajeros y en la plaza de Puerta Cerrada (en el barrio de La Latina) apenas hay movimiento. Antonio Izquierdo llega, como lleva haciendo desde hace más de 30 años, para abrir su quiosco. Desbloquea las grandes puertas metálicas, coloca los periódicos y se prepara para recibir a los primeros clientes. La rutina es prácticamente la misma de siempre, pero este lunes no es un día más. A sus 65 años, se jubila. Y todavía no tiene relevo.
3 days ago
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