El ‘todo incluido’ de un festival rural: saberes ancestrales, música, comunidad y una manta... por si refresca

Con la pulsera adecuada, los resorts costeros ofrecen piscinas, playas (a veces incluso privadas), tumbonas, bufés pantagruélicos, aquagym, zumba, mojitos o masajes. El festival Artim también es un todo incluido, pero en clave rural: se duerme en tienda de campaña o un albergue, se come del rancho comunal, hay actividades para elaborar panderetas, aprender a bailar jotas o a manejar la lana; también se enseñan botánica y saberes ancestrales, por la noche hay conciertos y, además, hace fresco y los niños están entretenidos. Celebrado en Espinosa de los Monteros (al noreste de Burgos, con 1.600 habitantes), la séptima edición de este evento ha reunido durante una semana (del 15 al 22 de agosto) a unas 200 personas en torno a los valores tradicionales y la vida rural, en paz con el entorno y en un ambiente de respeto y aprendizaje para todas las edades. Muchos asistentes, aparte de disfrutar de esa conexión, lo eligen para huir del típico sol y playa veraniego, hartos del turismo masivo y de no poder dormir por el calor. El lema es: “Todo lo cría la tierra”.
1 week ago
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