Más que nunca

1 hour ago 3
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Basta mirar con atención el mundo para saber que hay cabezas para todo tipo de gorros, kipás, velos, birretes, sombreros de cowboy, calvas y cabelleras, cortas o largas, al viento. Pero la moda y los contextos, las educaciones, las aulas y los altares, no pueden hacernos olvidar que cada cabeza es la responsable última de las bandadas de pájaros que vuelan por sus cielos. No me basta con despreciar a Hitler. Ahora que veo las celebraciones del triunfo de la extrema derecha en Alemania, los abrazos y los gritos felices de mucha gente, me confirmo en la idea de que Hitler, con su gorra de canciller nazi, fue una cabeza más. Los que somos partidarios del carácter universal de los derechos humanos debemos entender también la responsabilidad universal de las canalladas que ocurren en el mundo. Para que Hitler se saliera con la suya fue necesaria una degradación ética de los valores humanos disfrazada de ideario social.

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