La obscenidad sin límites del rey del mundo
Aseguraban en mi niñez que frotándose los ojos desaparecían los monstruos que protagonizan las pesadillas. Pero ahora puedes masajear los párpados hasta el infinito sin que desconectes de la presencia de ellos. Se llama Donald Trump. Todo en su gestualidad, en su voz, en su presencia física incita a la grima. También las permanentes y enloquecidas amenazas y decisiones del incontestable dueño del universo. Puede permitirse el lujo de ser absolutamente obsceno, de enviar a sus tropas civiles a invadir el Capitolio sin que le enchironen para el resto de su maldita existencia, anunciar que va a construir resorts y hoteles de lujo para que se relajen sus colegas y el turismo de élite en la arrasada Palestina, ese lugar habitado por la destrucción, el hambre, la sed y la muerte. Y dudo que sepa ni lo elemental sobre lo que fue la civilización persa, pero asegura que la va a reducir a escombros y también a sus descendientes, los igualmente infames ayatolás.
1 hour ago
5
English (US) ·